amigos en los yermos

22 de noviembre de 2009

Sopicas de ajo


Se cuenta que hacia 1236, Jaime I el Conquistador cayó muy enfermo cuando estaba en Teruel. Fueron a atenderlo los mejores médicos que había entonces, pero ninguno podía curarlo.
Se hizo un pregón por el reino prometiendo una recompensa a quien pudiera curar al rey.
Al enterarse, cinco jóvenes turolenses coincidieron en que el mejor remedio para curar al rey serían unas sopas de ajo cocinadas en puchero de barro. Pero había otro enorme problema y era que como había tanta gente en Teruel, no quedaban ajos y tenían que ir a por ellos a Valencia. Y a Valencia fueron.
Dicen que sólo volvió uno a Teruel, ya que los demás murieron en el viaje y que el que quedó, al llegar a Teruel le cocinó durante varios días al rey las sopas de ajo como en Teruel se hacen, y pronto se recuperó el rey de todos sus males.

Puede ser maravilla
y no da casi trabajo
una cosica sencilla
como las sopas de ajo.

21 de noviembre de 2009

Joana


Jugar amb tú m'agrada
O pensar que una fada
Anat buscant una mestra
Nit i día, treball i festa
Arribat a tú, Joana

20 de noviembre de 2009

Para Chelo


Primero me enseñaste a leer
contigo aprendí a escribir
y lo más importante, a entender
lo que podía sentir
cuando explicabas la lección
a veces con una canción.
Y conforme pasa el tiempo
desearía por un momento
saltarme el reglamento
y correr a tu lado otra vez
como en mi ñiñez.
Porque aprenderé muchas cosas
pero tú me enseñaste las más hermosas.
GRACIAS CHELO

17 de noviembre de 2009

La Tardor


Com canvía el paisatge
quan arriba la tardor.
Està boig aquest oratge
ara fred, ara calor!
Vegen-te, Sol, no m´avorrisc
ara entre, ara isc.
Com canvía el paisatge
quan arriba la tardor.
Juguen xiquets, juga el vent
tots junts fem un moviment.
Cada canvi d´estació
es una nova cançó.

15 de noviembre de 2009

La Tardor


Voldría tindre el pintor
una paleta de color
per poder pintar la tardor.
Canvía l'oratge de carassa
i pleguem la carabassa
per adornar la casa.
Les fulles juguen amb el vent
i el fred es deixa caure,
xiulant, despulla l'arbre,
i s'adorm en un moment.
Quan arriba la tardor
canten ocells el comiat
se'n van buscant calor
i el paradís somniat.

22 de octubre de 2009

Todos tenemos un mini yo 3



Cuando fuí a recoger mi cesta, estaba hasta arriba de rebollones y hongos.
- ¿Cómo lo has hecho? - me preguntó Luci que venía con nosotros.
- Magia - le contesté yo.
De camino a casa no sabía que hacer, si contarlo o callar para que no me tomaran por loca.
- Estás muy callada Neus, ¿te ha pasado algo? - me preguntó mi madre - no estarás enferma, ¿te encuentras bien?
- Sí - decidí lanzarme - es que... necesito pensar, tener una idea.
- Pues necesitas magia - pinchó mi hermano.
Esas palabras me asustaron un poco. A mí me gusta leer, incluso escribir algún cuento y yo creía que si mi propia magia me había encontrado, era porque podía ayudarla.
Esa noche me quedé mirando el cielo y se me ocurrió por fin la idea.
Estaba en el balcón de mi habitación y las estrellas se veían como si estuvieran cada vez más lejos así que sin saber si me entendía, le dije a Briska, que fuera a buscar a mi otro yo mágico mañana.
- ¿Viste anoche cómo brillaba? - me despertó una vocecita que llevaba una ropa exacta a la mía del día anterior y tenía una gran sonrisa en su carita.
- Sí, he pensado que tengo la solución. Creo que deberíais bajar a la Tierra de día todas vosotras y daros a conocer a solas a cada persona por la que existís. El hecho de conoceros ya es magia y los que no crean que es real, siempre creerán que tienen una imaginación grandísima.
Ese día pasó como cualquier otro día, con tareas, juegos y charlas normales, pero esa noche cuando me asomé al balcón me pareció que las estrellas eran más grandes, que estaban más cerca y había gente en la calle paseando, disfrutando la noche, hablando. Y en los balcones y ventanas niños y niñas como mi hermano y yo, mirábamos al cielo, sabiendo un poco más de qué estaban hechas las estrellas.
FIN

Todos tenemos un mini yo 2




Cuando ya me había alejado algo, nos paramos otra vez.
- Es muy raro todo esto - le dije- ¿qué quieres de mi?
- Hemos venido durante muchos años muchas magias a ver a los niños, las magias vivimos de la imaginación y cada vez conforme pasan los años, las estrellas brillan menos. Somos una por cada persona que existe o ha existido pero cada vez somos más pocas para juntarnos, que es lo que nos gusta, y no podemos vivir mucho tiempo las que últimamente nacemos, porque los niños se quedan muy pronto sin imaginación. Sin embargo siguen existiendo magias de gente que ya no está en este mundo hace mucho tiempo, pero su magia era tan grande que sigue brillando como el primer día.
- ¿Y yo qué puedo hacer?¿en qué puedo ayudar ?
- Los niños ahora prefieren las consolas, la televisión, ya no juegan a contar historias y sus padres les ponen música relajante para dormir, en vez de contarles cuentos. La imaginación se va apagando igual que su mágia hasta que no puede brillar porque existen otros sentimientos que apagan la ilusión y se olvidan de tener imaginación. Si un día queda tan poca magia en el mundo, no podremos unirnos para formar estrellas y el cielo se apagará.
- Pues yo te ayudaré, ya lo verás. Aunque es difícil porque niños en el mundo, hay muchos.
- ¡Qué bien! otro día vendré a verte.
Y desapareció muy contenta entre las raíces de un árbol.
Continuará...